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Ana Conde, la periodista que apostó por el gallego con el Teovivo

16/05/2018
Blog R

Ya hace cuatro años que un periódico llamado Teovivo salía a las calles del concello de Teo. Se trataba de una publicación mensual que contaba las grandes historias que ocurren en Teo. Y cual fue la sorpresa cuando se dieron cuenta de que este curioso periódico, ¡estaba escrito en gallego!

Ana Conde siempre tuvo claro que la prensa en papel todavía tiene mucho que aportar al mundo, y ya ni te imaginas al periodismo sobre Galicia, en gallego. Ella es el ejemplo perfecto de como contribuir a que nuestra lengua siga viva, porque en realidad está en manos de todos y cada uno de nosotros.

 

-¿De dónde viene esta idea de un periódico en papel en una época en la que el digital parece ser el camino a seguir?

La idea viene de atrás, ya en mi época universitaria, cuando lo digital todavía estaba aterrizando. A pesar de eso, el Teovivo nació en 2014, ya en plena crisis de la prensa escrita, fruto del convencimiento de que, si algún periodismo en papel tiene futuro, es el de proximidad. Esto no quita que tengamos presencia en redes sociales, con dos perfiles (Facebook e Instagram) que nos dan grandes alegrías.

-Y por encima, en gallego. ¿No te decían que estabas un poco loca?

No, pero es lo que dices, a muchos ya les parecía un suicidio lo de montar un periódico en papel, cuanto más ver que estaba escrito en gallego, el comentario era en plan… “¡por encima!” (risas).

“En este país el fracaso está demonizado, y mucha gente no se atrever a hacer realidad una idea por miedo a que no funcione.”

-¿Qué le comentarías ahora a las personas que pensaban que era tan arriesgado apostar por un medio en gallego y en papel en estos tiempos?

Que a veces en este mundo hay que ir a contracorriente y luchar por lo que uno cree. En mi caso, aspiraba a poner de moda en Teo un periódico de esos que parece que ya no se llevan, y en su día pensé: Aunque en el peor de los casos, si no salgo airosa de la aventura, sólo el hecho de saber que en el futuro miraré atrás y me arrepentiré de no haberlo intentado, hace que ya valga la pena. En este país el fracaso está demonizado, y mucha gente no se atreve a hacer realidad una idea por miedo a que no funcione. Y eso es una pena.

-¿Por qué en gallego?

Pues porque no tendría sentido hacerlo en castellano, ni me lo planteé, de hecho. En un ayuntamiento como Teo, en el que la inmensa mayoría de los vecinos hablamos gallego, ¿qué sentido tendría traducir después a la gente en el periódico? Además, yo llevaba años trabajando en un periódico en gallego y creo que desde los medios de comunicación podemos hacer mucho por nuestra lengua, dándole prestigio al usarla a diario para informar. Porque si hablamos nuestro idioma, ¿por qué no vamos a utilizarlo también con total naturalidad a la hora de escribir o leer?

“Si hablamos nuestro idioma, ¿por qué no vamos a utilizarlo también con naturalidad a la hora de escribir o leer?”

-Teo es un ayuntamiento muy grande y con bastante población en el rural. Muchos de ellos nunca habían leído en gallego. Supongo que al principio les costaría. ¿Pero qué tal ahora?

Claro, de hecho fue ya lo primero que me recriminó un abuelo nada más nacer el Teovivo: “¿Cómo nos puedes hacer esto a los viejos? ¡Nosotros no sabemos leer en gallego!”. Por suerte, poco tiempo después me dijo: “Tenías razón, era cuestión de práctica. Pero ya estás haciendo dos al mes, ¡que uno no nos llega a nada! (risas)”.

Hoy están encantados con el periódico que habla como ellos, han descubierto que nunca es tarde para leer en gallego y que mereció la pena el esfuerzo, como nos contaron en un taller que realizamos al año de salir a la calle para desvelarles el significado de las palabras del periódico que todavía se les resistían. Ver como los abuelos y abuelas de Teo disfrutan leyendo en el idioma que de pequeños les prohibían en la escuela es, sin duda, una de las mayores satisfacciones de este trabajo.

-¿Cómo fue la acogida del periódico?

Pues lo cierto es que es fantástica, precisamente por el atractivo que tiene el periodismo de proximidad, que les habla a los vecinos de lo que más les interesa. En el Teovivo los protagonistas son ellos y sus historias, contando mes a mes la vida del pueblo, descubriendo cosas que teníamos al lado de casa y desconocíamos, poniendo en valor a nuestra gente, nuestra cultura y nuestros negocios, e incluso rescatando la memoria histórica del municipio.

“Ver como los abuelos y abuelas de Teo disfrutan leyendo en el idioma que de pequeños les prohibían en la escuela Es una de las mayores satisfacciones.”

-¿Qué es de lo que más orgullosa estás de estos años de vida de la publicación?

Ver como a fin de mes los teenses esperan con expectación la llegada de un nuevo Teovivo, algo que veo en persona porque también lo reparto. En los puntos de venta siempre me dicen que a partir del día 20 la gente ya está preguntando por el nuevo Teovivo, ya les tarda (risas). También, si hay algo que no deja de sorprenderme es ¡que son muchos los vecinos que lo coleccionan! Hasta tuvimos que hacer unos archivadores por petición de los lectores, porque guardan los periódicos como si fuesen tesoros. Si lo pienso bien, me emociono.

-Algún profesor de periodismo de la Facultad de Comunicación de Santiago dijo que el Teovivo era la mejor publicación local gallega. ¿Eso da responsabilidad, vértigo u orgullo?

Pues igual las tres cosas a la vez, aunque di tú que también influye el hecho de que hoy no haya muchas publicaciones locales en papel. Una pena teniendo en cuenta lo mucho que se puede hacer desde un periódico local. En el mío, yo aplico todo lo que aprendí durante los diez años que trabajé en medios más grandes, porque ser pequeño y humilde no impide ser profesional e intentar dar un contenido de calidad.

portada teovivo

-¿Cuántas personas trabajan en el Teovivo?

Desde hace año y medio cuento con una persona que me ayuda en tareas de administración, distribución y preimpresión. Por otra parte, fundamental desde el primer día es la colaboración de Antón Galocha, en el pasado mi profesor de Diseño Gráfico en la Universidad y hoy amigo y vecino, gracias a quien el Teovivo tiene un diseño al nivel de las grandes publicaciones. La revisión final con él cada mes antes de meterlo en imprenta es el momento que más espero y disfruto en cada número.

-¿El día a día en el periódico es duro?

Duro no, pero es mucho trabajo. Yo porque soy una persona súper activa y tengo una capacidad de trabajo… digamos que suficiente, pero con el Teovivo pasé de ser periodista a editora, directora, redactora, fotógrafa, administrativa, comercial, publicista y hasta repartidora. ¡Y me tengo que mover! (risas).

“Ser pequeño y humilde no impide ser profesional e intentar dar un contenido de calidad.”

-¿Y reconfortante?

Mucho. Que los vecinos te digan que hoy no se imaginan un Teo sin el Teovivo, que el periódico ya forma parte de nuestra idiosincrasia o que hasta se ha convertido en un elemento vertebrador en un ayuntamiento tan disperso, uniendo más a gente de una punta a otra… Eso hace que todo el trabajo valga la pena, porque como dice Antón: “Qué bien se pasa y que cansado es, ¡pero también es cansado bailar!”. ¡Pues esa es la filosofía! (risas).

-¿Nos puedes contar alguna anécdota que te venga a la mente?

¿Anécdotas? ¡Miles! Inolvidable fue aquel reportaje en el que cuatro abuelas descubrieron con el Teovivo como era el mar, llevándolas por primera vez a la playa. En esto que estaban mojando los pies, con las enaguas remangadas, cuando se acercaron dos chicas… ¡que resultaron ser de Teo! Y va la señora María y me dice: “¡Yo no me pongo en bolas! Pero estas chicas están guapas en bikini, sí señor, ¡no dan ni vergüenza!” Qué risas nos echamos, tras lo que las inmortalizamos en una simbólica foto con el pasado y presente de las mujeres teenses.

En otra ocasión, voy a entrevistar un centenario a Calo y cuál es mi sorpresa cuando me cuenta que él sale todos los días de vinos por la zona. ¡Pues allá me fui una mañana de chiquitas con él! Porque ya se sabe que el deber de todo periodista es contrastar la información, y esta sonaba increíble pero era muy cierta, ¡y qué reportaje más divertido nos ha quedado para el recuerdo! (risas)

“Que los vecinos te digan que hoy no se imaginan Teo sin el Teovivo hace que todo el trabajo valga la pena.”

-¿Crees que la situación de nuestra lengua mejora?

No, yo la veo empeorar día a día. Me basta con pisar los colegios de Teo y ver la cantidad de niños que hablan castellano. Con lo cual, el gallego ya no sólo va a menos en las ciudades.

-¿Crees que a nivel particular se puede trabajar a favor del gallego y fomentar su uso?

¡Claro! En mano de todos y todas está mantener viva nuestra lengua, y Teovivo es un pequeño ejemplo. Sólo hay que creer en ella, quererla y tener claro que es una riqueza tener un idioma propio, ¡usémoslo!

 

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